Porque la vida debería ser

como es el jazz...

LIBROS PARA NO TAN NIÑOS


#MásGordoElAmor
Artista del ligue
Asegunes
Bienvenido a Lethal Maze
Billie Luna Galofrante
El lápiz de labios del señor presidente
El nombre de Cuautla
Hacked By Conejo
La máquina
No nos extrañará el sistema
Objetivo Miedo
Santiago Vergara
Ulises 2300
Un juguete para Justine
Vuelta a casa


#MásGordoElAmor


No se puede decir que el tal Antonio Malpica no lo intente.
Nuevamente ha hecho la lucha por escribir una novela romántica, completamente del tipo "Boy meets girl" y todo eso. Una comedia de esas que le gusta disfrutar en una butaca comiendo palomitas, sólo que en papel en vez de celuloide. Mucho hay de Antonio Malpica en esta historia, aunque de un modo bastante colateral. Yo crecí en Satélite, al igual que el Charro y sus amigos (pero yo no dejé ningún amor atorado en el tiempo); yo también tuve (y tengo) cómplices de ese tamaño (pero nunca practiqué apuestas que impliquen golpes contundentes en partes pudendas); yo también creo que un hombre puede ser feliz con una familia, una casa con jardín y un perro (pero todavía ando viendo lo del jardín). En fin... que fue toda una aventura esta novela, que me ha dado un montón de satisfacciones. Además -¡Al fin!- pudimos coincidir Bef y yo en un libro. Lo mejor de dos mundos.


Artista del ligue


Siempre he sostenido que no hace falta haber estado en la guerra para escribir sobre ella. Ayuda, claro. Y mucho. Pero creo fervientemente que con buena investigación puedes hacer hablar en primera persona desde un santo hasta un asesino. Bien, pues todo este rollo es debido a que me interesó muchísimo poner de protagonista en algún libro mío a un "Pick Up Artist" o "Artista del ligue", es decir, un don juan empedernido. O sea, algo que yo no soy ni de lejos. Pero... honestamente... ¿quién, aunque sea en la más secreta de sus fantasías no ha querido serlo? Bien, pues aquí está. De carne y hueso (o de tinta y papel), Andrés Capellán, mi PUA personal. Una novela negra con buena parte de cómic (gracias a Richard Zela) y epígrafes de pelis románticas con la que quedé bastante contento.


Asegunes


Como parte del librito "Boleto al infierno (Viaje sencillo)", esta humilde (ja) visión personal respecto a la necesidad humana de poder enarbolar una bandera, del color y material que sea. El chiste es formar parte de un grupo, sentirte identificado, defender una causa, un ideal. Peinarte, vestirte, hablar igual que otros. Ser aceptado, pues. En fin, todo eso que da de qué hablar (o de qué escribir) cuando implica la descalificación de aquellos que no piensan como tú. Aunque todo tiene sus asegunes, claro.


Bienvenido a Lethal Maze


Alguna vez, conversando con mi amigo UCH, el hilo de la charla nos llevo a concluir, conjuntamente, que la hoy tan cantada "realidad virtual", por fuerza tiene que ser prima hermana de la locura pues, montado en ésta, te pasaría como a cualquier deschavetado que se respete: serías incapaz distinguir la realidad de la fantasía.
Esto me dio la idea de escribir algo al respecto.
Además, ya llevaba mucho tiempo lejos de la ciencia ficción, así que el texto llegó a mi vida en el momento exacto. La novela tiene elementos de las películas "El Cubo", y "Matrix", de la serie "El Mundo del Río" de Farmer y hasta pinceladas de mis amigos Bef y Mauricio-José Schwarz, aunque todo sazonado con inquietudes y pesadillas muy a la Malpica. Al final, queda este librito que me causó bastantes sobresaltos mientras lo escribía. Y la reflexión en torno al arpeggione no es casual; de pronto sí me da miedo que, en quinientos o seiscientos años, sean los insectos rastreros, y no nosotros, los verdaderos elegidos de Dios. Brrrrr.....


Billie Luna Galofrante


Probablemente mi novela más personal. Recuerdo que, cuando Laura terminó de leerla (aún en engargolado), dijo: "¿Y ahora qué vas a escribir después de esto? ¡Si aquí estás todo tú!", como si estuviera agotando mis reservas literarias al despojarme en las páginas de todas mis vestiduras (metafóricamente hablando, claro).
Lo cierto es que no estaba tan equivocada. Mucho de lo que soy aparece en esta novela: el jazz, las hadas, la ingeniería de sistemas... y el galofreo. El mentado galofreo, que no es sino el disfrutar a manos llenas, y que es de lo que se trata (o debería tratarse) todo en esta vida.
Con el gran temor de que en la editorial no la quisieran (¿una novela juvenil en donde sólo un personaje está entre los 15 y los 25 años y apénas dice una frase a lo largo de todo el libro? ("Qué buena onda")). Pero bueno. Fue aceptada y afortunadamente ya ha sido leída por varios chavos (sí, de entre 15 y 25) y creo que hasta ha gustado.
A veces pienso que si una sola persona empieza a galofrar después de leer el Billie Luna, ya cumplí como escritor. (Pero luego me acuerdo que hay que pagar el teléfono y la luz y no me la creo tanto).

Acá el momento en el que Iraida Noriega presentó el libro en la FILIJ 2008. ¡Wow! ¡Eso sí es galofrar! (Aunque ella dice "galofrantear", pero con esa voz puede decirlo cómo quiera):






El lápiz de labios del señor presidente


Al modo de "El halcón maltés", quise crear una novela donde también estuviera involucrado un objeto misterioso. Pero qué va de un halcón a un lápiz de labios. Y qué va de un rudo detective californiano a un viejito ideático y achacoso. Con todo, perritos de ojos tristes y chilindrinas de por medio, creo que el buen Maré no lo hizo tan mal, después de todo. ("¡Quién lo viera, señor Maré!") Sólo espero que a O. Henry, donde quiera que esté, no le hagan mucha roncha mis licencias literarias. La verdad sea dicha: no sé separar -todavía- la novela negra del humor negro. Creo que todos los que escribimos novela policiaca nos debemos -aunque sea un poco- a "El complot mongol".


El nombre de Cuautla


Morelos. Pocos personajes de nuestra Historia me fascinan tanto. Un gran estratega de un gran corazón, de esos que casi no se encuentran en las conflagraciones armadas, tan llenas de oportunistas. Y claro, el pasaje sobre el sitio de Cuautla que leí en algún momento en el libro de Alfonso Teja Zabre. Esos dos elementos fueron los responsables de que me aventara a escribir esta novela.
Me dí cuenta de que la historia del sitio estaba siendo desperdiciada, que era de una fuerza dramática impresionante y que pocos la habían explotado. No digo que yo le haya sacado todo el jugo al suceso, pero sí hice mi mejor lucha (a la manera de los insurgentes, quiero creer). Mi intención era mostrar el rostro oculto de Morelos, de Galeana, de Matamoros, de los Bravo, de Narciso Mendoza, personas todas de carne y hueso, con virtudes y defectos, y no las que posan con rostro férreo en los billetes y los museos.
Con todo, hay que decir que, cuando se escribe novela histórica, nunca estás completamente seguro de nada, por mucho que hayas investigado. Por eso, todo mi trabajo lo baso en una frase de José Bergamín, que leí por vez primera en la estupenda novela de Jorge F. Hernández, "La emperatriz de Lavapiés" y que dice:

El historiador, si no es poeta, miente hasta cuando dice la verdad: pero si es poeta -si sabe decir, escribir para que se lea, para hacer legendario lo que pasa-dice la verdad aunque mienta...

Y sí, hay mucho de alter ego en Bruno Bellini, porque creo que en algún momento de mi vida fui un mimado trompetista. Ahora, por el contrario, quiero creer que me enlistaría con el cura de Carácuaro sin pensarlo ni un instante.


Hacked By Conejo


Tal vez por mi (de)formación profesional es que me nació escribir este texto. "Conejo" es el nick de Guillermo Olivar (no lo divulges, pls), un joven hacker de sombrero blanco. Novela negra con todos los ingredientes que me gusta ver en un libro de dicho color (misterio, crimen, peligro) además contiene el ingrediente del hacking, que no deja de ser atractivo para nosotros, la gente común, acaso porque algo hay de heroico en aquellos que pueden entrar a un castillo a pintarle bigotes a los retratos sin que nadie se dé cuenta. Con todo, estoy seguro de que la semilla la plantó una película que, de joven, debo haber visto docenas de veces: War games. Eso y la leyenda de Kevin Mitnick, probablemente. En fin, que si tú, el que lee esto, eres un hacker (o peor, un cracker), no lo tomes personal y mejor dirige tus cañones hacia otras páginas web, no hay que ser. Lo mío es tan inofensivo como la ficción más pura.


La máquina


Un libro que inició como un divertimento y terminó convirtiéndose casi casi en un postulado literario. (¿En qué?) Bueno... a lo mejor tampoco es para tanto. Lo cierto es que quise, al interior de este libro, dejar en claro que la fantasía bien puede tomar el control y arrasar por completo con lo que tenga que arrasar, al modo de los huracanes, que de gentiles no tienen nada. Literariamente hablando, claro. Es uno de los textos que más he disfrutado porque apelan a la complicidad total del lector. ¿Hasta dónde es válido creer en los milagros mientras te encuentras en un viaje acotado por dos portadas? ¿Eres en verdad capaz de dejarte llevar y aplaudir para impedir la muerte de un hada o te obligarás a ti mismo a despertar para no tener que confrontar aquello que escapa de toda explicación razonable? (Uhh...) Bien, pues algo así es lo que quise plasmar en La máquina. Y es, al igual que Billie Luna, uno de mis trabajos más personales.


No nos extrañará el sistema


Esta es una novela del futuro que viene del pasado. Como lo lees. Hace ya algún tiempo (para ser precisos, en el 2004) el que esto escribe ganó el último concurso MECYF, auspiciado por Editorial Vid. Una lástima porque de ahí salieron novelas tan buenas como "La ruta del hielo y la sal" de José Luis Zárate. El caso es que el que esto escribe y que además aniquiló al premio, concursó y ganó con un manuscrito que estuvo diez años buscando editor gracias a una serie de eventos desafortunados (por ejemplo, falleció el entonces editor de Vid). Entre mi indolencia y la falta de interés de muchas casas editoriales por publicar Ciencia Ficción, estuve a punto de claudicar hasta que SM le apostó al texto. El resultado es este libro que todavía, cuando lo leo, me rompe el corazón porque nada nos asegura, en esta contrastante ciudad de México, que no vayamos en esa dirección.


Objetivo Miedo


Novela de terror que me ayudó a pelear con otro tipo de demonios muy distintos a aquellos que enfrenta mi querido Sergio Mendhoza.
La verdad, siempre me ha preocupado el terror que no tiene nada que ver con el de la literatura: aquel que puebla la nota roja en los periódicos alarmistas y que evidencia las atrocidades de las que son capaces los seres humanos. Si somos muy sinceros, esta novela es una especie de exorcismo para mí en ese sentido. Es mi forma de confrontar los horrores lúdicos (fantásticos) y los abominables (reales), de tal suerte que podamos comprender que los vampiros, paradójicamente, son menos monstruosos que ciertos tipo de individuos.


Santiago Vergara


Sí, también me colé a la antología de Cuentos de Terror que preparó mi queridísimo Rodolfo J.M. ¿Y por qué no tomar un pedacito de lo que digo al interior del libro? (Ejem): "El caso es que de tal volumen solo nos sobrevive (me refiero a un volumen inédito de cuentos que escribí hace años, bastante irregular y en donde hay un cuento (adivina cuál) en el que quise hacer un homenaje a mi héroe Borges) -irónicamente por méritos propios- el homenaje en cuestión. Santiago Vergara es, acaso, el cuento de Antonio Malpica que más me da gusto leer cuando me lo topo por accidente. Quizá porque, a la distancia, ni parece escrito por él." Pues ahí está la declaración del tal Malpica, yo sólo transcribo.


Ulises 2300


Mi primer premio de a de veras. ¡Cómo me sacó de broncas mi querido Ulises Bernal! Laura y yo habíamos puesto un café en la colonia del Valle usando todos nuestros ahorros y endeudándonos hasta el cuello. Me puse a escribir con la esperanza de que las andanzas de Ulises nos sacaran del pantano. Y así fue. Mi querido muchacho y su salida con el caballo de reina nos sacaron de ese jaque. Esta también me ayudó a escribirla UCH, que lo sabe casi todo en materia de ajedrez. Yo sólo puse al niño genio. Y la época, rica en mi memoria. Aunque en realidad quería escribir una historia de amor juvenil con alguna singularidad simpática, al final quedó una aventura semi épica de hallazgos y crecimientos. Ulises sigue siendo de los personajes que más me gusta que se me aparezcan en sueños.
Por cierto, soy malisisisisísimo en el juego ciencia. No le gano a la computadora ni en el nivel "Chimpancé".


Un juguete para Justine


Mi queridísimo carnal Bef estaba preparando una antología de los 25 años de la ciencia ficción mexicana y yo, que soy ajonjolí de todos los moles y un pegote de lo peor, me colé a la fiesta gracias a su generosísima oferta de que escribiera algo ipso facto si no quería quedarme como el chinito, afuera en el frío. Y este es el resultado. El cuentito está dedicado a mi otro carnal en la CF, Mauricio-José Schwarz, pionero en estos menesteres (él inaugura la antología, para que te des un quemón) y, por supuesto, por el título te darás cuenta que es, en realidad, Robert Bloch travestido. Un scherzo muy personal.


Vuelta a casa


Una novela que intenta rescatar el sentimiendo de igualdad al que aspiraba José María Morelos. Enmarcada por la guerra de castas contiene elementos mayas que pude recuperar de un par de estancias en Felipe Carrillo Puerto.
Creo que, si soy completamente sincero, este libro se debe al cariño que le tomé al México Profundo con el que tuve contacto cuando, en compañía de mi hermano Javier, di unos cursos de radiodrama en diversas comunidades del país. Aquí hay aluxes, ceibos, faisán y venado pero, sobre todo, hay esa sencilla dignidad con que los indios de este país viven y que, a la fecha, me causa tanto asombro y también, ¿por qué no? bastante envidia.

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...hay que galofrar
Toño Malpica