Porque la vida debería ser

como es el jazz...

MÚSICA


Siempre me he considerado jazzero de corazón.
Nótese que digo jazzero y no jazzista. La diferencia es similar a la que existe entre el rudo y el técnico en las luchas. El jazzero es el que se avienta a la música como Atila se metió a Roma: medio a lo bárbaro y sin preguntar; el jazzista hace la música como los griegos postulaban sus axiomas. O sea, más decente y más correcto. (Y seguro hasta con más éxito para conquistar chavas).
Desde hace tiempo intento hacer jazz como otros han hecho el rock a lo largo de los años (nadie, que yo sepa, conoce un solo rockista en el mundo): a lo loco, reinventando, descubriendo y equivocándome un montón… pero siempre disfrutando a carretonadas, eso sí. (Galofrando, pues). En ese sentido soy un músico "borgeano" (me precio más de la música que he escuchado que la que he hecho (será también que me gusta más, que ni qué)).
Y ya para terminar, nada más quiero hacer la aclaración de que no, la diferencia entre un chelista y un chelero no tiene nada que ver con esta disertación.

Todo comenzó cuando...
Georgia
Transfusión
Rayuela 23
La Cosa Monstra
Unas probaditas


Todo comenzó cuando...


En la casa de mis tías Olivia y Angélica había un piano vertical tipo pianola. (Luego me enteré que era del siglo XIX, ¡¡!!). Durante mi infancia, por lo menos las iba a ver una vez a la semana en compañía de mis papás y mis hermanos. Pero el piano era un mueble más para mí (si acaso un poco más divertido que el sofá pero definitivamente no tanto como la tele).
No podría asegurar cuándo fue exactamente que me empezó a llamar la atención el instrumento pero sé que fue en algún momento entre mis once y mis trece años. Probablemente tuvo que ver con el hecho de que estaba aprendiendo solfeo en la secundaria y descubrí que los simbolitos esos de las hojas sobre el atril no eran jeroglíficos del medievo.
Lo cierto es que mis tías siempre dejaban el piano abierto (con las teclas al descubierto) y eso nos permitía (a su enorme nómina de sobrinos) ponerle las manotas encima siempre que quisiéramos. Naturalmente la novedad pasaba pronto y el piano estaba, por lo general, olvidado.
Fue una rola de Frank Mills llamada Peter Piper la primera que empecé a montar yo solo. Ni qué decir que la tocaba como robot artrítico, pero me hizo sentir muy satisfecho.
Luego, vinieron los ejercicios más en forma, el Beyer, un poquito del Hanon... Hasta las burradas que hago hoy en día.


Georgia


Fue el primer grupo que armé en serio, allá por 1995. Antes ya había intentado otras bandas pero lo que sacábamos de las bocinas no se podía llamar música ni juntando toda la buena voluntad de la audiencia.
El grupo se llamaba Georgia en honor a una gata que tuve. La gata se llamaba Georgia en honor al clásico “Sweet Georgia Brown” que, para más referencias, es la rola silbadita de los Harlem Globetrotters. La gata no tenía nada de dulce. Y el grupo sí, un poco. Porque éramos más bien fresones. Hacíamos nuestros pininos jazzeros con muy mal tino. Además de que tocábamos en bares de Satélite y en esos tiempos, si no tocabas La Macarena, estabas ponchado. Éramos: Mauricio Gómez en la bataca (un abrazo doquiera que esté), Javier Malpica en el bajo y su servilleta en el piano.


Transfusión


Ha sido el proyecto más entretenido en el que he participado. No se puede decir que yo haya formado el grupo sino que, en algunos jammings en mi casa, fue surgiendo poco a poco. La idea era hacer jazz fusionado con rock. Corría 1998 o algo así.
Nuestro centro de operaciones era la casa de Mauricio-José Schwarz, quien todavía vivía en México y todavía le pegaba a la lira. Él se puso a hacer letras y yo les agregué música, luego de hacer unos muy calamitosos intentos de coverear (en la Condesa todavía se cantan gestas de las arrastradas que les pusimos a Yesterday y a White Shade of Pale).
Al final nos hallamos en la composición y nos quedamos. Surgieron rolas rockeronas y hasta tropicosas que tocamos aquí y allá, hasta que Mauricio huyó a España y el changarro se deshizo.

Éramos purititos carnales: Marcela García en la voz, Oscar Pellicer (sobrino nieto del poeta) en los tambores, Pablo Marentes (premio nacional de periodismo, que después perdimos (se metió a la política)) en teclados, Mauricio-José Schwarz en la lira (hoy hace fotografía), Javier Malpica en el bajo y yo merengues en el piano.


Rayuela 23


Lo levantamos como un intento de seguir haciendo música los que nos quedamos en el barco cuando Marcela, Mauricio y Pablo pusieron pies en polvorosa. Es el famoso trío de jazz que conformamos (a la fecha, si sale el palomazo) Javier, Oscar y yo. Aunque ha habido buenos y célebres intentos de conseguir apoyo vocal, Rayuela 23 seguimos siendo nosotros tres. En algún tiempo estuvo con nosotros Verónica Heiras (cuando su nombre artístico todavía era Verónica Vázquez). Y también hicimos un intentillo de levantar la testuz con Brenda Sánchez, pero nada de eso pegó.
El nombre lo sacamos del capítulo 23 de rayuela, por supuesto. Hay quien dice que tenemos buen sentido del humor pero yo, por más que hago el esfuerzo, no visualizo a Berthe Trépat riéndose.


La Cosa Monstra


¿Y esto cómo se coló aquí?
Será que son espíritus chocarreros. ¡Me lleva...! ¡Si yo ni tengo nada que ver con estos orates alucinados con olor a muerto!
Pero bueno... dejémoslo ahí, no vaya a ser que nos echen una maldición de esas que no se van ni tallándolas con piedra pómez.
Por si las moscas... acá más datos:
www.lacosamonstra.com


Unas probaditas


Aquí unas probaditas de lo que he hecho con varios cómplices (de repente la nota azul se nos pone morada, cierto, pero cosa de agarrar la onda):


Como Transfusión

(Marcela García, Voz - Oscar Pellicer, Batería - Andrés Sánchez, Bajo - Toño Malpica, Piano). Todas las rolas son composiciones Schwarz/Malpica, excepto "Para Laura", de la que soy culpable al 100%. (Ah, y se pueden reproducir en todos lados bajo licencia Creative Commons, dando el crédito correspondiente y sin hacerse millonario (sí, chucha) a nuestras costillas, pues).



Luna de Luz

Piel Adentro

Síntomas

Papel y Piel

Olvidaba decir

Para Laura



Como Rayuela 23

Con Brenda Sánchez, un recorrido por México. (Oscar Pellicer, Batería - Javier Malpica, Bajo - Toño Malpica, Piano). Arreglos: Toño Malpica.

Adiós mi chaparrita

Cucurrucucú Paloma

La llorona

La Malagueña

Zandunga


Con Verónica Vázquez y en Trío (Oscar Pellicer, Batería - Javier Malpica, Bajo - Toño Malpica, Piano) de una Tocada en Vivo.

Route 66

One note samba

Satin Doll

Summertime



De la comedia Musical Amanteurs

Ella (Canta Saúl Enríquez como Sergio)



Y de La Cosa Monstra, acá hay unas buenas probadas:

BandPage de La Cosa Monstra en FaceBook



¿Y qué mejor probada que este video de la banda más chocarrera?











...hay que galofrar
Toño Malpica