Carta a un niño lector cuya escuela no pude visitar…

 
Estimado niño lector:

 
Soy Gus, el primer personaje de Toño Malpica en una novela infantil. Te escribo yo porque a él le da pena (pena en sus dos sentidos: el de la timidez y el de la aflicción). Y ahora verás por qué.

Fue hace ya variois años que a Toño Malpica se le ocurrió que tal vez no fuera una mala idea escribir una novela infantil. En ese entonces no sabía nada del asunto (ahora sabe un poquito más) pero le pareció que quizás se estuviera perdiendo de mucho al no hacerlo. Y no se equivocó. Fue en el año 2000 que descubrió todo lo maravilloso que puede ser este oficio de las letras para niños y jóvenes.

Iniciaba el siglo y él me imaginó y me dio vida y me dotó de un para de alas y, hasta la fecha, no he dejado de surcar el cielo (si no sabes de qué hablo tendrías que leer mi novela, pero no te fijes que no se trata de mí este asunto; o no del todo, al menos).

Muchos años han pasado desde que Toño Malpica escribió su primer libro para niños sin más brújula que la de la imaginación y las ganas de contar una historia. En todo ese tiempo han ocurrido muchas cosas: bastantes más libros, uno que otro premio y, acaso el más importante de todos: el inmenso cariño que ha sentido que le prodigan (a veces (más de las que cree merecer)) sus lectores.

Estimado niño lector… Es posible que hayas leído un libro de Toño Malpica y hayas sentido ganas de conocerlo. (Aquí entre nos, para él eso es un misterio pues en realidad es un tipo promedio de estatura promedio y peso promedio al que no voltearías a ver así pasara a tu lado por la calle saltando en un pie). Y es posible que por mi culpa (Gus, ¿recuerdas?) o por la culpa de Sergio Mendhoza o de Bruno Bellini o de Margot o de Ulises Bernal o de algún otro de nosotros te hayan dado ganas de platicar con Toño Malpica, preguntarle cosas, regalarle una cartita, pedirle que te firme tu libro o sacarle un consejo para escribir…

Y está muy bien.

Por eso me ha encargado mucho que te haga saber que se le rompe el corazón cada vez que un niño como tú quiere conocerlo y él no puede simplemente convertirse en uno de sus personajes, emprender el vuelo, aparecer a tu lado, sentarse a charlar, compartir unas Freskas, imaginar una historia, firmarte tu libro, darte un abrazo. Porque bueno, por si no lo sabías, Toño Malpica era un niño que no leía, pasaba mucho tiempo hablando solo y todo le daba pena (era muy tímido y le afligía hasta aplastar una hormiga sin querer) y el simple hecho de que alguien lo quiera conocer (a pesar de haber sido un niño tan sin chiste y luego un señor tan sin chiste) lo hace sentir el tipo más afortunado del mundo y a la vez el más tonto del universo por no poder simplemente botar lo que está haciendo, tomar un autobús, un avión, un cohete y hacerse de un amigo más, que es una de las mejores cosas que pueden pasarle a cualquiera en esta vida.

Querido niño lector… piensa que, si Toño Malpica no ha podido ir a saludarte, no es porque no quiera, es porque el gobierno no lo ha dejado clonarse (aunque sigue insistiendo en ello). Piensa que, puesto que no puede estar en dos sitios a la vez, tal vez Toño esté dando vida a otro Gus y tal vez lo esté dotando de voz y de sueños y de alas. Piensa que ese nuevo personaje te lo agradece. Y yo también porque, bueno, nada más de saber que viene del mismo lugar del que yo vine, ya lo quiero. Y ya lo añoro. Y ya espero ver su libro.

En todo caso, querido niño lector, si Toño Malpica no ha podido ir a verte, no vale la pena ponerse triste. Piensa que él ya se ha puesto triste por los dos y la vida es demasiado corta para desperdiciarla de esa manera.

En resumen, Toño Malpica me ha pedido que te haga saber que siempre se sentirá en deuda contigo. Y que su mejor manera de expresarlo es seguir escribiendo para ti. Personajes que nunca envejezcan y nunca dejen de surcar el cielo para que siempre te hagan compañía. A ti y a tus niños y a los niños de tus niños.

Y no sé… tal vez en alguna plaza o en algún parque, tal vez mañana o tal vez el día que te titules o te cases… te sorprenda ver a un tipo saltando en un pie… y le estreches la mano y él (¡maravilla de maravillas!) se haga de un amigo más, que es de las mejores cosas que puede pasarle a cualquiera en esta vida.

 
 
Con cariño,
Gus de “Las mejores alas”


 
 
Puesto que me fue denegado el don de la ubicuidad y el gobierno sigue sin dejarme clonar, últimamente me he tenido que negar a tantas invitaciones que hasta el sueño se me ha ido. Pedí entonces a un buen amigo que saliera en mi defensa. Por favor, si usted conoce a un niño lector que últimamente haya padecido algún desaire involuntario de mi parte, hágale llegar esta misiva, por favor. Y si no conoce a ninguno, guárdela para el futuro. O hasta que mi primer clon sea visto visitando escuelas.

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