Escribir, por ejemplo

 
Para todos aquellos cuyo propósito de año nuevo sea: “Este año sí empiezo a escribir”, les tengo buenas y malas noticias.
Las buenas: Escribir (no lo dijo Borges pero sólo porque ese día se acostó temprano) también es una forma de la felicidad. No lo divulguen demasiado pero el escritor se lo pasa bomba incluso cuando los siete universos que ha creado no bastan para llenar media parrilla del refri.
Las malas: Escribir (o tal vez sí lo dijo Borges pero sus biógrafos ese día se acostaron temprano) también es una forma de la felicidad. Y uno no puede proponerse ser feliz como no puede proponerse enamorarse. Te pasa o no te pasa.
Así que…
Para todos aquellos cuyo propósito de año nuevo sea: “Este año sí empiezo a escribir”, les sugiero que no se propongan nada. Si acaso, un día cualquiera, mañana o tarde, como que no quiere la cosa, media hora, sin ideas preconcebidas, encerrarse, a solas, sí, con un lápiz y una hoja o una máquina de escribir o una computadora sin conexión a internet…
Dispuesto a la posibilidad del amor a primera vista…
Y a sorprenderse sonriendo por el resto del día.

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