A propósito del día del abuelo…

 
 
… y de cierto despertar que tuvo “Los elementos del Jazz” gracias a las prodigiosas intervenciones de la Doctora Dalina Flores, esto que saqué del baúl de los recuerdos. Un mail que me llegó hace ya casi dos años:

 

venecia-9

 


 

 
Octubre 21, 2012

 
Estimado Toño: Mi nombre es ________. Hace una semana fui a la Feria Internacional del Libro ________, donde tuve la fortuna de encontrarme con una novelita de un tal Antonio Malpica: «Los elementos del jazz». Y en mi mente se aviva el recuerdo. Mi hermano _______ es la persona más inteligente que conozco (más que un servidor, me atrevo a decir con mucho orgullo). Aunque es lector insaciable, el camino que ha escogido para sí es el de la música. Específicamente: el jazz. Así que al ver tu novela, inevitablemente pensé en él. Y tomé los últimos pesos de mi billetera para comprársela. Apenas el viernes se la hice llegar. Entonces vino la tensión. Mi papá, nacido en la ciudad de México (¡como tú!) en el 54, es un hombre de otra generación. Sumamente inteligente y preparado. Pero no sabe prácticamente nada de literatura ni de música. No le interesa tener poesía en su vida. Lo amo mucho, a pesar de eso. El caso es que leyó tu novela, quizás por curiosidad. Y se escandalizó un poco. Que estoy leyendo literatura gay, que la novela no tiene nada que ver con jazz, ya te imaginas cuánta cosa. Intenté explicarle que la novela no trata de jazz, sino que el jazz es la poética que rige la estructura del relato. La re-estructuración de un recuerdo, más bien. Y aunque se ha calmado, sé que todavía tiene un poco esa inquietud. Que tu novela es pervertida. No sabe mucho de literatura. Seguro que Baudelaire o Lamborghini le parecerían sumamente inaceptables. No lo culpo. No quiero que cambie – lo amo tal cual es. Lo que me gustaría – y aquí te hago una solicitud que puedes rechazar – es que le escribas. Para que lo invites a reconocer que incluso hay belleza en las cosas tristes, en lo feo, en lo distinto. Eso es todo. A lo lejos alguien canta (¿acaso como en un verso de Neruda). Si decides escribirle, te paso sus dos correos: __________ . Gracias por todo, Toño. Buscaré más libros tuyos.
 


***

 
Octubre 22, 2012

 
Mi queridísimo ________

 
Mucho te agradezco el que te hayas tomado el tiempo de escribirme y contarme todas las vicisitudes por las que ha tenido que pasar esa novelita mía.
No obstante, tengo que decirte que prefiero negarme a tu petición de escribirle a tu papá.
En mi opinión, una novela debe explicarse por sí misma; cualquier intervención del autor en su defensa es, por lo menos, vulgar. Así que prefiero no caer en eso, habrás de disculparme.
Simplemente pienso que hay libros y hay lectores. Y algunos libros encuentran cobijo en algunos lectores. Otros no. Y así es el mundo. Y así es la vida.
Así que tampoco pasa nada…
Lo mismo te cuento una anécdota personal:
Mi abuelo era todo un caballero. De esos de vieja escuela. Con todo, no se perdía un partido de box los sábados por la noche. Una de esas noches, sin embargo, se topó en la tele con «Muerte en Venecia». Y por alguna extraña razón la prefirió al box. Toda la película estuvo despotricando contra el pobre compositor moribundo obsesionado con el núbil Tadzio. No se expresó más que en términos peyorativos de la cinta. Lo increíble es que la vio hasta el final. Y siempre que la televisaban volvía a ella, aunque fuera en el horario del box sabatino.
Será que hay tipos de belleza que no comprendemos pero nos resultan atractivos; y es esta incomprensión la que nos hace despotricar, reaccionar en contra, manifestar nuestro disgusto… como un mecanismo de defensa ante el hecho de que algo en nuestro interior se ha revolucionado…
Y también será, claro, que así es, en general, la vida toda.

 
Saludos
 
Toño

 


 

 
Para finalizar sólo diré que, a mis cuarenta y muchos, aún no leo ni veo “La muerte en Venecia”.
 
Me la estoy guardando para la tercera edad.

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